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LA MÚSICA ES EL LATIDO DE LA VIDA

La música es el latido de la vida. Desde el origen de los tiempos la música ha sido vehículo de expresión de emociones, sentimientos y vivencias. El sonido, el ritmo y la armonía nos acompañan desde la permanencia en el vientre de nuestra madre, arrullándonos con los cálidos sonidos de su útero y los que provienen del exterior. Y así vamos creciendo y la música nos acompaña y deja su propia impronta en la vida de cada uno. Pero la música también posee una dimensión terapéutica que le otorga un valor preponderante en el tratamiento de diferentes patologías y como herramienta en la promoción de la salud y la prevención de posibles enfermedades.

Esta vertiente terapeútica de la música desemboca en lo que consideramos la musicoterapia. Según la Federación Mundial de Musicoterapia, en su definición revisada en 2011, la musicoterapia es “el uso profesional de la música y sus elementos como una intervención en entornos médicos, educacionales y cotidianos con individuos, grupos, familias o comunidades que buscan optimizar su calidad de vida y mejorar su salud y bienestar físico, social, comunicativo, emocional, intelectual y espiritual. La investigación, la práctica, la educación y el entrenamiento clínico en musicoterapia están basados en estándares profesionales acordes a contextos culturales, sociales y políticos.”

La musicoterapia es una terapia no verbal que utiliza la música y sus diferentes componentes musicales como sistema de comunicación para producir mejoras y cambios en la salud de las personas. Un musicoterapeuta emplea la música para acudir al encuentro de las necesidades del individuo en todas sus dimensiones: física, social, emocional, cognitiva y espiritual. Existen tres campos amplios donde podemos aplicar la musicoterapia: Preventivo, Educativo y Clínico-Sanitario. Por el contexto que nos ocupa, el Foro HURGE, me detendré en mostrar algunas pinceladas acerca de lo que supone incluir la música como terapia en el ámbito hospitalario.

Cada vez son más las iniciativas de hospitales que integran la musicoterapia dentro de sus servicios, considerándola como un tratamiento complementario y coadyuvante para los pacientes. Son múltiples los beneficios que la música nos regala al ser aplicada como terapia: produce cambios positivos en la frecuencia cardiaca, respiratoria y saturación de oxígeno; reduce el uso de analgesia y posibilita la reducción del dolor; promueve la producción de endorfinas; facilita recursos para afrontar las dificultades; promueve estados de bienestar; permite la gestión de las emociones tanto del paciente como de las familias ante la enfermedad, etc. Además de los efectos en la salud de las personas la musicoterapia puede tener reservada una encomienda más, siendo elemento activo en los procesos de humanización de la salud.

Humanizar acarrea impregnar los procesos de salud y enfermedad de las personas de valores éticos y la búsqueda de dignidad en estos procesos. Humanizar entre muchos aspectos pasa por: dotar al personal sanitario de condiciones de trabajo y recursos dignos; ofrecer al paciente los tratamientos necesarios; construir entre todos espacios amables que permitan a los pacientes y familiares transitar sus procesos de saludenfermedad, pero humanizar también es transformar impulsando un nuevo paradigma. La propuesta desde la musicoterapia en la tarea de humanizar la salud es acompañar estos procesos de salud/enfermedad y, honestamente, mostrar que la música no cura pero nos permite cuidar y acompañar poniendo en el centro del sistema a la persona. Para ofrecer las máximas garantías de estar ante un proceso de intervención musicoterapéutico deben darse algunas condiciones:

  1. El protagonista del proceso es la persona. Con sus necesidades vitales pero también con sus capacidades que convierten cada sesión en única e intransferible. No son necesarios conocimientos ni habilidades musicales por parte del paciente, si que es importante conocer qué enfermedad o situación vital atraviesa y recoger su historial musical que normalmente documentamos antes de realizar la primera intervención. Pedimos siempre permiso al paciente y/o a sus familiares de forma previa a la intervención para mostrar nuestro respeto hacia lo que va a acontecer en la sesión.
  2. Las sesiones deben ser realizadas por un profesional de la musicoterapia, que además de la formación específica en musicoterapia, que confiere técnicas y habilidades específicas, tanto teóricas como prácticas, debe poseer un dominio claro del lenguaje musical, de diferentes instrumentos y de sus posibilidades sonoras. Además debe ser capaz de ponerse en el lugar del paciente para generar vínculos, siendo responsable de sus propias vivencias y habiendo gestionado y ordenado sus propios pensamientos y emociones respecto a su salud y/o la de sus seres cercanos. Este profesional es consciente de que está ante un proceso creativo que posee elementos consustanciales al proceso terapéutico.
  3. Los objetivos son meramente terapéuticos, no artísticos o lúdicos, y desde la aplicación científica de la música se busca mejorar la salud de las personas y acompañar cada una de las emociones que les genera la música. Importante es que los procesos que se abren con música se deben cerrar también con ella.
  4. Las técnicas musicales utilizadas pueden ser pasivas o activas, pero en todo momento han de adaptarse a la persona y al momento vital, implicando siempre al paciente en el proceso.

La musicoterapia no proporciona recetas musicales mágicas y, al contrario de lo que muchas personas opinan, sí que puede tener efectos secundarios si no se aplica de forma correcta.

En las sesiones se utiliza la voz, diferentes instrumentos de percusión que pueden ser tocados o no por el paciente, y los instrumentos para los cuales el musicoterapeuta está entrenado y, como no, ¡el silencio!

De este modo, además de los beneficios en la salud física, la musicoterapia acepta al otro en su individualidad, le permite expresarse libremente y reconoce en el otro la capacidad de sonar. Todo esto realizado dentro de un equipo multidisciplinar en un espacio hospitalario nos conduce a reafirmar la voluntad de vivir, buscando el latido de la vida.

Arantxa Castañeda

Musicoterapeuta del Ayuntamiento de Marbella.

Si quieres contactar con Foro HURGE y compartir tus acciones de humanización escríbenos un email a info@forohurge.com

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1 comentario en “LA MÚSICA ES EL LATIDO DE LA VIDA”

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