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¿Es posible humanizar la asistencia sanitaria en plena pandemia Covid19?

El interés por humanizar la sanidad no es algo nuevo, hay planes de humanización de la sanidad en España desde 1984, documentos, manuales, libros, cursos, conferencias, tesis doctorales, artículos, publicaciones científicas, comisiones, posgrados de humanización, fundaciones y hasta profesionales y empresas que ganan dinero amparados en dicho concepto, pero entonces ¿qué sucede? ¿por qué tenemos esa sensación de que se avanza muy poco? ¿por qué tenemos esa percepción de que todo se queda en bonitas palabras escritas en un libro, un vinilo sobre una pared y poco más? ¿qué ha pasado durante esta pandemia? ¿dónde se guardaron los aplausos y los reconocimientos? ¿se hizo una gestión acorde con el momento histórico que vivimos?.

Desde el Foro HURGE un lugar de encuentro para profesionales, pacientes, cuidadores e instituciones interesadas en humanizar la sanidad, llevamos organizando encuentros, conferencias y facilitando el debate entorno a la necesidad de humanizar la sanidad desde hace 3 años.

Hemos compartido grandes experiencias desde urgencias y emergencias, historias personales y proyectos que nos han emocionado a todos aquellos que formamos parte de esta familia.

Un Foro nacional que emprendimos para escuchar, aprender, compartir y ser una incubadora de ideas para sembrar esta semilla de la «H» en todos los rincones.

Como co-fundador del Foro, después de este periodo de tiempo, me veo en la necesidad de hacer una reflexión sobre lo que hemos vivido.

Se que mis compañeros y yo, somos conscientes de que este camino que emprendimos nos entregó mucho más de lo que dimos.

Personalmente he aprendido que la humanización no depende de un plan, cargo, fundación, sociedad o del color de una H.

El poder de humanizar la sanidad solo depende de cada uno de nosotros, de todo lo que hagamos en nuestro día a día, y de aquello que podamos aportar en menor o mayor medida según nuestro nivel de responsabilidad.

De nada te sirve estar en una habitación con preciosos vinilos o en completo silencio si nadie es capaz de sujetarte la mano cuando tienes miedo.

De nada sirve un manual de buenas prácticas, si quien tiene que llevarlas a cabo no invierte para evitar que aquellas letras fallezcan en las estanterías de las buenas intenciones.

Profesionalmente he visitado maravillosos espacios e infraestructuras sanitarias y he trabajado en humildes rincones en otros hemisferios, y mi percepción es que el grado de satisfacción más alto, siempre dependió del trato humano brindado durante la asistencia.

Porque como solía decir antes de la pandemia, en más de una conferencia que me tocó disfrutar, «la humanización es aparentemente algo sencillo, dejar de tratar a pacientes, y comenzar a tratar a personas».

Y es así, aunque la disfracemos de 30 créditos universitarios.

Hay gente que lleva humanizando la sanidad toda su vida, desde el primer día que pisaron un hospital hasta el último día cuando se jubilaron.

Hay profesionales que acompañan, consuelan, que se preocupan por los familiares, que ponen interés en mejorar las instalaciones de su servicio y re-orientar los procesos asistenciales para colocar al paciente en el eje del sistema, y otros que sencillamente no lo hacen, ni aparentemente lo harán.

Para humanizar la sanidad, necesitamos impregnar nuestras instituciones de un liderazgo con H (algo que conocen mis amigos de HUGES), de apostar por una gestión del talento, de profesionalizar nuestras instituciones y hacer que la humanización sea un proceso transversal implícito en cada área de trabajo.

La pandemia Covid19 ha desnudado nuestras carencias, pacientes, familiares y profesionales hemos naufragado en un mar de incertidumbre, y creo que nuestro principal miedo no fue pensar que no teníamos una vacuna, ni que todavía no tuviéramos un tratamiento específico, lo que realmente nos mermó fue la falta de humanización de la gestión en aquellos duros momentos, la terrible sensación de abandono que sufrieron muchos familiares y pacientes, la percepción de un déficit de medidas contundentes que aseguraran las protección de los más vulnerables y por supuesto, de una inexistente apuesta por cuidar de los que cuidan, todo ello fruto de una histórica gestión de la sanidad pública que no prioriza el talento y se olvida del cuidado del profesional.

Los aplausos, palmadas en la espalda, llamarnos «héroes» (nunca me gustó), es un reconocimiento estéril e incluso dañino, si no se acompaña de una verdadera intención de proteger a los profesionales, de ser responsable y reconocer la importancia de nuestro trabajo.

La gestión de personas durante esta pandemia no se hizo bien, y eso ya no podemos solucionarlo, pero toca aprender de los errores, trabajar para afrontar el gran reto que supone frenar esta pandemia e impregnar de un nuevo management nuestras instituciones.

¿Seremos capaces?.

El tiempo nos lo dirá.

JM Salas – CoFundador del Foro HURGE

Reflexiones de humanización en tiempos de pandemia.

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